Autor Tema: En los brazos de la guerra, el espíritu asciende  (Leído 38 veces)

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Desconectado Meredith Wells

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En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« en: Noviembre 14, 2017, 10:51:17 am »
- ¿Radhe? Creo que lo vi yendo hacia los bosques fuera de la Academia, algunos de los estudiantes vieron lobos por las cercanías de la Academia y ya sabes lo bien que resultó la última vez que eso pasó.

Comenté recordando la trágica y primer muerte de la Isla, quién hubiera pensado que no sería la última.
El salón de la residencia de profesores era esta amplia sala común, repleta de libros, arte, recuerdos en estantes y asientos muy cómodos para corregir las calificaciones de los alumnos, el lugar estaba tan bien iluminado y la luz de la tarde daba con nosotras mientras terminábamos nuestras tazas de café. Evan justo estaba por salir y nos había interrumpido con una sonrisa y su carisma de siempre para preguntarnos por Radhe, pero con la misma rápidez con la que apareció, tuvo que correr porque se le hacía tarde para una cita en el centro, estaba segura de que si no admirara tanto a Alexander se hubiese quejado del regreso del impedimento de la aparición en la Academia.


- ¿En qué estábamos, Victoria? Ah, cierto, creo que Gevros tiene la reputación de la casa con mejores calificaciones por una razón, pero la mayoría de las otras fraternidades también lo hacen, siempre es un excelente nivel pero... No creo que haya visto a muchos ser tan fuertes cómo las chicas, me agrada eso. Pero parece haber cómo una regla universal que mientras más fuerte te vuelves, más difíciles son los problemas a los que te enfrentas. Ninguna lo ha sacado barato.

Desconectado Victoria Jenkins

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Re:En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« Respuesta #1 en: Noviembre 23, 2017, 06:18:30 am »
La rutina. Tediosa rutina, pero en aquellos tiempos, algo tan deseable. La tranquilidad de los problemas cotidianos, de los asuntos académicos.

Los retratos de las paredes revestían elegantemente la estancia, algunos cuadros dormitaban, otros charlaban animados, todo parecía estar bien. Victoria se encontraba reclinada sobre uno de los escritorios calificando los últimos exámenes de una montaña que parecía no terminar nunca.



  -Las admiro, creo que pocos aguantarían tanta presión.


En aquel momento se encontraba calificando el examen de Hannover, Rania.


  -Su rendimiento académico no es el mismo que hace un año, sin embargo, pero creo que no podemos culparlas. Intento ser justa con mis calificaciones, pero por otro lado me siento en la obligación de ayudarlas en todo lo posible… En cierto modo, también somos responsables.

Desconectado Meredith Wells

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Re:En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« Respuesta #2 en: Noviembre 23, 2017, 09:17:10 pm »
- Hay un límite en lo que podemos hacer para ayudarlas, lo bueno es que no dejan la guarida baja. Esta vida las afecta pero estudiar en la Academia es su cable a tierra...

Mis propias palabras hacían eco en mi mente. "¿Qué tanto me importaba la Academia?" Claramente demasiado para querer ser la nueva ministra en la Isla, la voz de la burocracia. Si era sincera conmigo misma sólo había aplicado para lograr ayudar a Alexander y a las chicas, había un límite en lo que podíamos ayudarlas, ayudarnos... El ministerio era mi oportunidad de sobrepasarlo, hacer más. Y al mismo tiempo no podía decir que no era mi cable a tierra también, sin ese trabajo, las personas que me rodeaban... las cicatrices del pasado renovadas por la guerra oscura se habrían encargado de destrozarme.

Di un sorbo, el último que le quedaba a mi taza y me quedé taciturna por unos segundos. Mi atención se había centrado en los ventanales, más importante las piedras ¿Eran piedras? Lucille seguro se había lucido ese año, poco duró la tranquilidad cuando el Patronus de Alexander se hizo presente frente a nosotras, observando a Victoria perdió su forma y el mensaje de Alexander se dejó escuchar.


- ¡Expecto Patronum!

No podía perder tiempo en alertar a los profesores, esto necesitaba contención, no sólo por las valquirias sino por lo que Pandora podría llegar a desatar si perdía el control.
El buho imperial, mi Patronus se conjuró frente a mi con intensidad al pensar en la sonrisa de mi hija, necesitaba enviarle un mensaje a Victoria primero.- Kara está en la Academia, necesito ayuda. Ella no está sola. Y el ave voló traspasando las paredes del interior del castillo, con suerte llegaría pronto a Victoria.


- Esto no es bueno, Pandora... No la dejará ir tan fácil después de que asesinó a su padre.

Definitivamente un ataque a la academia no era lo que necesitábamos en estos momentos, y la voz de Alexander... ¿A qué se refería con que no estaba sola? No conocía a Kara pero realmente parecía que nos estábamos enfrentando a alguien lo suficientemente inestable y estúpido para atacar Academia Salem.

Desconectado Verdandi

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Re:En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« Respuesta #3 en: Noviembre 24, 2017, 12:32:00 am »
Dos de los grandes ventanales se partieron en pedazos cuando las valquirias hicieron su entrada triunfal, notaron el Patronus de Alexander volar desde el castillo y lo siguieron hasta la residencia de profesores. Eran dos, la primera tenía rastas de color chocolate, ojos cómo esmeraldas que intensificaban su mirada, su sonrisa al patear el pecho de una distraída Meredith Wells no se borró ni un segundo y se reflejó en los dos cuchillos de mangos plateados que sacó de manera amenazante mientras se lanzaba una vez más contra Meredith.

Del otro ventanal salió una joven de cabello corto, orejas puntiagudas y tez clara, ojos negros y una sonrisa arrogante en el rostro cuando Victoria Jenkins evitó la patada a la nuca que "Kimada" planeaba efectuar. Cayó bien parada observando de pies a cabeza a la profesora y con una velocidad indescriptible la elfa movió sus manos frente a ella y desencadenó un hechizo que trajo su arma a la realidad, parecía ser una especie de báculo de color negro, la punta terminaba en una hoja llena de runas que denotaba su filo con el brillo que emanaba. Con la misma velocidad con la que trajo su arma al juego, Kimada la empuñó contra Victoria poniendo a la profesora en la difícil situación de tener que esquivar constantemente los amagues de Kimada, provocando que no tuviera la oportunidad de contraatacar.

"Jamás me verás volar otra vez..."

Desconectado Victoria Jenkins

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Re:En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« Respuesta #4 en: Diciembre 13, 2017, 07:49:44 pm »
  Alexander tenía que haber previsto que incluso un hechizo tan aparentemente simple como un Patronus podía ser rastreado, e instantes después, el infierno se venía al interior de la estancia.

Dos contra dos, las profesoras eran mujeres fuertes, temibles en combate, pero las armas que portaban las rivales parecían inclinar la balanza hacia ellas.

La hoja de aquella arma inquietaba a Victoria, algo le decía que si conseguía herirla con ella no solo tendría que combatir contra la sangre si no con algún maleficio o algo peor.



-¡Cruccio!


  La valquiria se movía con agilidad, Victoria ya sabía que no sería un combate fácil pero confiaba en que el ruido alertaría a algún profesor. Si la Academia estaba siendo atacada, era fundamental dar la voz de alarma.

Desconectado Meredith Wells

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Re:En los brazos de la guerra, el espíritu asciende
« Respuesta #5 en: Diciembre 14, 2017, 12:14:59 am »
- ¡PROTEGO METALLO!

Conjurar encantamientos sin varita era siempre algo complicado, pero para mi suerte el metal de dos de las lámparas que había cerca se derritió y fue a parar a mis muñecas frenando el golpe y cualquier corte y daño que la bruja me pudiera hacer. Me era difícil respirar bien después de aquella patada pero no había sido lo suficiente para hacerme caer, si la Academia se encontraba bajo ataque y estas elfas tenían el atrevimiento de venir a por nosotras, en nuestra casa estaban listas para un mal viaje.
 Devolví la patada en el estómago, al tenerla tan cerca era la perfecta oportunidad, volví a conjurar un encantamiento "Impulso", y pude ver cómo su cuerpo volaba metros atrás, era mejor no tenerla cerca y yo trabaja mucho mejor si tenía una buena distancia.
Con elegancia y destreza conjuré mi varita y esta apareció en mi mano.


- ¡Voltius Máxima!