Autor Tema: Errores - Segunda Parte  (Leído 517 veces)

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Errores - Segunda Parte
« en: Abril 22, 2014, 08:40:37 pm »
El beso era cálido, apasionado y algo confuso. Sus labios no querían despegarse pero la fuerza de Meredith Wells terminó por terminar rápidamente con la ilusión que rápidamente iba desapareciendo como estrellas en el cielo. Miró nerviosa a Ryan Lestrange mientras bajaba la mirada y murmuraba un simple "Está mal... Es mi amiga." Apartó las manos de Ryan finalmente mientras se apartaba de él, pero la mano dubitativa del joven Lestrange sostuvo su brazo evitando que escapara.

" Te amo, eso es mucho más que lo que puedo decir que siento por ella. ¿Acaso no lo entiendes?"

¡Por Morgana, Ryan! ¿Y esperaste todo este tiempo para decírmelo? Tú estás con ella, yo voy a irme a Grecia y tú estarás del otro lado del mundo. No puedo pensar en tener una relación en estos momentos, y mucho menos a distancia, lo que pasó la otra noche fue un error. No podemos hacerle esto a Melissa, no así.

" No puedes estar hablando en serio, ¿Crees que no soy capaz de arriesgarme y tomar un trabajo en Grecia sólo para estar contigo? Haber estado juntos esa noche no fue un error, Meredith. Nos abrió los ojos".

"¡No quiero que lo hagas, Ryan! No puedes seguir anteponiendo el amor y a los demás delante de lo que tú quieras, maldición. No vas a rechazar esta oferta por una estúpida noche, no puedes arriesgarte así por mi..."

" Entonces esto es todo, simplemente te vas a marchar y ni siquiera le vas a dar una oportunidad a esto ¿Es lo que vas a hacer?".

"Por supuesto que es lo que voy a hacer, Lestrange. Tú, yo, no puede haber un nosotros, no con Melissa en el medio saliendo dañada. Y no puedo dejar que tires por la borda tu futuro por mi, no es lo que quiero. Déjalo asi, Ryan. "Esto" no puede ser."

Ryan Lestrange intentó decir algo respecto, pero la figura de Meredith Wells sólo era un vestigio entre las sombras. Ella había tenido la última palabra, y al fin de cuentas Ryan Lestrange respetaba demasiado su decisión para respetarla, aunque eso restara su felicidad. Una vez más el error era claro, ¿qué debía hacer? ¿Elegir la miseria de una relación sin amor sólo para no dañar a alguien?

Horas Después

"Hey tigre, ¿ahogando tus penas en alcohol?"

Los cabellos de fuego marcaron la atención en la vieja taberna local, casi vacía como cualquier martes al anochecer, pocos eran los que visitaban ese peculiar lugar. Y la figura cansada de Ryan Lestrange sobre la barra había alertado a su fiel amiga quien no había dudado en tomar asiento a su lado y pedir un trago para acompañarlo.

"¿Qué tienes? No pareces ser exactamente el alma de la fiesta, con ese aspecto asustarías a un dementor. Sea lo que sea, seguro que no es peor que lo mio."

" ¿De verdad quieres saberlo?"

"¿Te soy sincera? ¡Por supuesto! Me alimento de los problemas de los demás para no preocuparme de los mios, adelante, dispara. Estoy segura que puedo manejarlo."

La velada había pasado de depresiva y melancólica a divertida y errante con sólo dos botellas del licor más suave de la casa, una peculiar mezcla de escencias mágicas que voltearían a un muggle de arriba a abajo. Las risas sin sentido y los abrazos de más de dos minutos habían comenzado, a fin de cuentas eran dos piedras en un mismo pozo.

"Espera, espera, espera. Entonces salió Sidney en medio de la nada y los del equipo de Quidditch de Durmstrang no lo podían creer, Melissa y yo no sabíamos como pararla después de todo el tequila que había bebido. Al final cayó de su escoba a más de cien metros y así fue como se fracturó la clavícula, la capitana del equipo hubiera estado furiosa sino hubiera sido ella misma."


" No puedo creer que nunca me haya contado eso, Ruggiero y yo estábamos seguros de que se había herido en la práctica."

"¡Ja! Lo sé, clásico de Meredith. Nunca aceptaría ese lado de ella... Oh, demonios. Mira la hora que es, hemos estado aquí por horas, incluso el cantinero se fue. ¡Wuo!"

En el segundo en el que Charlotte intentó pararse de su asiento su cuerpo titubeó y su mente dio más vueltas de lo que ella hubiera querido, lanzando una carcajada sin sentido cayó sin quererlo sobre el cuerpo de Ryan, haciendo que el mismo cayera de su silla y ambos fueran a parar al suelo, encima del otro. Ocultando su torpeza con risas. El silencio pronto los atrapó y sus miradas se juntaron inevitablemente, Charlotte fue la primera en tomar el paso y besar los labios de Ryan antes de que este la apartara con suavidad.

" No... No deberíamos."

Pero sus palabras se quedaron en el aire cuando Charlotte volvió a insistir y el Lestrange no tuvo objeción al beso. Empujando mesas y sillas, desgarrando camisas y faldas se lanzaron al placer en medio del vacío lugar. Cada beso, cada caricia y cada suspiro era una ayuda más al olvido de la frustración, en el cuerpo del otro encontraban una salida temporal a sus problemas. Estaba mal, ambos lo sabían, pero no podían detenerse, no podían alejarse. Y entre gemidos y rasguños, sólo la luna guardaba su secreto.
"Llora hasta que tus lágrimas puedan llenar el páramo en el que se convirtió tu corazón..."